El martes pasado, el Tribunal Supremo, rectificó la sentencia que habían dictado la semana anterior los jueces del área tributaria, y decidió que el pago de los costes de registro de las hipotecas debían pagarlo los clientes. Este fallo considerado vergonzoso no solo por los afectados, sino por las organizaciones de consumidores y también por las de jueces, solo pudo ser aliviado en parte, por un decreto ley del gobierno que determinó que desde ahora, esa responsabilidad le corresponde a la banca privada, que es la interesada y beneficiaria de dicho trámite. Pero quedó en el aire, la retroactividad de cuatro años que fijaba la sentencia inicial.

   Esta decisión beneficia a los bancos en una cifra estimada en 640 millones anuales. Será precisamente, lo que perderán cientos de miles de ciudadanos. Al día siguiente, los bancos subían puntos en la Bolsa. Queda claro  quienes ganaron con ese fallo judicial.  El decreto-ley no recupera ese efecto retroactivo que fijaba el fallo inicial.  

   Lo sucedido con las hipotecas, es una muestra más de que la justicia parece más dispuesta a defender los intereses de la banca privada que a defender  los derechos de los ciudadanos. El sábado, la protesta volvió a la calle, frente al Tribunal Supremo en Madrid y en otras ciudades del estado. Es la única manera de ser escuchados.

Mientras los políticos siguen con sus batallas particulares y vemos cada día que lo único que les preocupa es “lo suyo”,  los jubilados y pensionados seguimos esperando que se aprueben las medidas que anunciaron.

 Dijimos en su día, y dijimos bien, que hasta que no se aprueben ni las actualizaciones de las pensiones a partir del IPC, el salario mínimo de 900 euros y otras medidas que anunciaron para mejorar las condiciones de vida de la gente, en especial la de los trabajadores y la de los mayores, nosotros no dábamos por ganada ninguna batalla.

Aunque no nos sorprende, hoy vemos como quienes gobernaban tenían contactos con mandos policiales corruptos, que hacían “trabajos” por encargo para favorecer a un partido.  Esos trabajos incluían entorpecer la tarea de la justicia para esclarecer los casos de corrupción. Y además, esos “trabajos” si así se pueden llamar, se pagaban con dinero público.

Estos son los que también decían que no había dinero para aumentar las pensiones. Estos son los que aplicaron las reformas laborales que significan un retroceso en derechos y condiciones de los trabajadores de este país.

En los primeros actos de la Marea, dijimos que este sería un camino largo. Pero que tendríamos paciencia y constancia, la que hiciera falta.  Hemos conseguido que esté sobre

la mesa un presupuesto y unas medidas que en parte, recogen algunas de nuestras reivindicaciones. Que no son solamente  nuestras, son de todos los mayores, y además, pretenden asegurar el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.  No nos cansemos de explicarles a ellos que lo que tenemos hoy, no cayó del cielo, ni fue un regalo.  Si para algo sirven los años, es para juntar experiencia. Y los mayores aprendimos y sabemos que la libertad y los derechos se conquistan, que hay que pelear por ellos. 

    Y por eso, aunque sean insuficientes, defendemos estos presupuestos y estas medidas,  entre las cuales figura la revalorización de las pensiones a partir del IPC, y el 3% en las mínimas y las no contributivas; el salario mínimo de 900 Euros; y una mayor inversión para poder aplicar la Ley de Dependencia a todos aquellos que tienen ese derecho, entre otros avances.  

   Ahora veremos que partidos y que parlamentarios son los que apoyan nuestra lucha y nuestros derechos. Veremos quienes son los que cacarean en sus bancas, pero a la hora de la verdad encuentran excusas para no apoyar los avances sociales. Con sus posiciones, quedarán retratados.  

Ha transcurrido otra semana, en la que se mantiene la incógnita sobre los presupuestos y en cuanto a las posibilidades del paquete de medidas incluidas en el proyecto del gobierno. Ya hemos dicho que muchas de ellas cumplen en parte varias de nuestras reivindicaciones.  Por ejemplo, la subida del Salario Mínimo Interprofesional a los 900€ cerca de nuestro objetivo de 1080€. Además de ser un acto de justicia hacia los trabajadores en activo, también tendrá incidencia en las cotizaciones.

Otras propuestas, son la revalorización de las pensiones con el IPC para el año 2018 y 2.019; el retiro progresivo del copago farmacéutico comenzando en el año próximo; o la restitución del subsidio para mayores de 52 años con los requisitos anteriores al último Real Decreto. Ahora habrá que ver quienes apoyan y quienes se oponen a estas y otras medidas del paquete social en el Congreso. Pero aún así, aunque no se aprobaran, el gobierno podría recurrir a decretos -ley para las medidas más urgentes, como la del salario mínimo. Mientras tanto, nosotros, los pensionistas seguiremos defendiendo en la calle nuestras justas demandas.

También queremos comentarles que en los últimos días, volvieron a aparecer aquellos que intentan convencernos a los jubilados para formar un partido político. Ya hemos explicado que no.   No queremos ser ni partido político ni sindicato.  

Ha pasado otra semana con mucho ruido y pocas nueces

El gobierno anuncia medidas para revertir en parte los retrocesos que sufrimos en los últimos años. Por el momento son intenciones o “preacuerdos”. Según esos datos, las pensiones mínimas y no contributivas subirán un 3% en 2019,  mientras que el resto de las pensiones aumentarán un 1,6%, según el IPC previsto para el año que viene.  De esta forma, en 2019 las pensiones se revalorizarían inicialmente conforme a la previsión de IPC, con la misma garantía de paga compensatoria en caso de desviación de la inflación a finales de año, igual que sucederá en este ejercicio.

También figura la obligatoriedad por ley de la revalorización de las pensiones conforme al IPC real que se produzca. Si es que se aprueba, habrá que ver cuál es la redacción definitiva, porque hay partidos, entre ellos el PP y Cs que insisten en que se podrían introducir otras variables que definitiva anularían el blindaje de esa revalorización a partir del IPC.

Los que siempre se preocupan por el bienestar de los que económicamente ya están bien o muy bien, ya comenzaron a chillar y a poner obstáculos. …Que “Bruselas no permitirá esos gastos… que de donde saldrá el dinero…”  y la ridícula campaña que pretende asustar al ciudadano con frases como “nos quieren freír a impuestos”. Porque claro, en general, el dinero no saldrá precisamente de los bolsillos de los trabajadores y de la clase media.

Este lunes una vez más estamos en la plaza, volvemos porque de momento y a pesar de anuncios divulgados a bombo y platillo, no hay nada concreto que nos asegure el sistema público de pensiones y ni tan siquiera la tan anunciada revalorización de las pensiones con el valor del IPC, “ya dijimos el lunes pasado que el anuncio del IPC blindado era simplemente un “pre-acuerdo”. … Y que había partidos y sectores que insistían en ponerle otros condicionamientos que podrían desvirtuar completamente ese anuncio triunfalista”. La realidad demostró que estábamos en lo cierto. 

Esta pasada semana hemos podido ver que ante la posibilidad, inducida por nuestras movilizaciones en todo el estado, de que se determine la revalorización de las pensiones con el valor del IPC, de nuevo los poderes financieros arremeten presionando al gobierno y a los partidos políticos. Esta pasada semana la ya conocida Cristine Lagarde, directora del FMI hizo declaraciones reclamando compensar esta medida con más cotizaciones y el aumento de la edad de jubilación, (no sabemos bien si pretende que la gente se jubile a los 70 años) según ella “para no poner en peligro la sostenibilidad del sistema”.

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