En España, los cuidados de niños y personas dependientes son asumidos por las redes familiares. Dentro de ellas, las personas mayores tienen un protagonismo muy importante. Según datos de la Encuesta europea de calidad de vida, un 35% de la población por encima de los 65 años cuida de forma habitualmente de sus nietos. El porcentaje es 12 puntos más alto que la media de la Unión Europea, y se aleja de los ratios de otros países de entorno como Francia (13%) o Alemania (15%).

La alta participación de este grupo de población en estas tareas también es significativo si se habla de cuidados de personas dependientes ancianas. En este caso, un 9% de las personas mayores de 65 años se ha hecho cargo de forma regular de algún familiar en estas circunstancias en el país, frente al 7% de la media de la UE.

Pese a los altos niveles de satisfacción que demuestran las personas mayores con su red social y su vida familiar,  el cuidado de otras personas –nietos, familiares dependientes– a una edad avanzada puede provocar efectos negativos sobre el bienestar de los cuidadores: el tiempo para disfrutar del ocio o para participar socialmente disminuye y hay riesgo de que esta actividad afecte negativamente a la salud física o mental.

Esta situación también puede provocar que se silencien otros problemas estructurales relacionados con los cuidados o las dificultades para la conciliación familiar en España. De esta forma, ámbitos como los permisos parentales para el cuidado de los hijos siguen arrojando una escandalosa brecha de género: en 2016, el 92,63% de las personas que se cogieron excedencias por cuidado de hijos fueron mujeres.

Por otro lado, la falta de políticas públicas obliga a la población buscar refugio en las redes familiares cuando necesitan asumir cuidados de niños o de personas dependientes. Según datos de Eurostat, la inversión en políticas de familia e infancia en España apenas alcanza los 280 euros por habitante, frente a los casi 800 de Francia o los 1.000 de Alemania.

La asistencia pública a la infancia tampoco sale bien parada en la comparación: solo el 4% de los niños españoles recibe servicios sociales de cuidados, frente al 40% de la UE. La escolarización de niños pequeños en el tramo de 0 a 3 años –una de las propuestas habituales para mejorar la conciliación– está también alejada de los ratios de la región, y arroja importantes niveles de desigualdad en función del nivel socioeconómico de la familia.

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Este artículo ha sido elaborado a partir de lo expuesto en el infodato Contribución de las personas mayores al cuidado de familiares, publicado en el Observatorio Social de “la Caixa”.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180627/

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