Este viernes 24M ha tenido lugar el acto de fundación de la Marea Pensionista de Sabadell.

Después de una extensa campaña de difusión por los barrios de la ciudad por parte de varias organizaciones (Corrent Roig, Co.Bas, Iaioflautes, EUiA, CGT-Actividades diversas), y a pesar de las malas condiciones meteorológicas, el acto consiguió reunir más de 90 personas,entre las cuales compañeras de la Marea Pensionista Cerdanyola, Terrassa y Nou Barris (Barcelona).

El acto consistió, por un lado, en la explicación de los graves ataques que está sufriendo el sistema público de pensiones y la amenaza de una  próxima andanada. Se hizo una mención especial a la situación de las mujeres, las más perjudicadas. Estaban en la mesa los compañeros Juan Montero, Ramon Franquesa y Tania Mercader. Presentaba el acto Axel, un compañero joven promotor de la Marea.

Se  hizo igualmente especial insistencia en la necesidad de construir un espacio unitario y transversal, que agrupe el máximo tejido social y generacional para crear un movimiento social que recupere la lucha en la calle como principal herramienta para defender las pensiones, las  de hoy y las de mañana.

48 consejeros de 16 compañías del Ibex 35 acumulaban a cierre de 2016 derechos en pensiones por un importe de 382,3 millones de euros, un 18% más con respecto a los 322,8 millones que contabilizaban un año antes esas mismas empresas para sus vocales en activo, según datos recogidos de los informes de gobierno corporativo remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El cómputo, que no incluye los datos de Arcelormittal (una multinacional con sede en Luxemburgo que no remite esta información a la CNMV), ni Indra o Meliá (aún pendientes de enviar su informe), refleja un incremento del saldo acumulado en pensiones muy superior al que experimentó la retribución de los consejos de administración del Ibex.

Sumando todos los conceptos (sueldo, bonus, aportaciones a esos planes de jubilación…)

La sociedad ha superado la emergencia social y se ha instalado en un escenario marcado por la precariedad y la falta de oportunidades. Esa es la conclusión principal que se desprende del informe que ha presentado este miércoles la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales como referencia para el debate que se abrirá en el Congreso y en el que participarán todos los grupos parlamentarios con el objetivo de hacer una valoración de la sociedad actual española. Los datos que se incluyen en el informe pretender "dar la réplica" al discurso tradicional del Gobierno en el Debate sobre el Estado de la Nación, según ha explicado el coordinador del texto, Gustavo García.

 "El eje central del Debate sobre el Estado de la Nación del Gobierno es la economía, los indicadores económicos. 
 
La sociedad no es un daño colateral de la economía", ha manifestado García. "El informe es una interpretación de datos ya conocidos. La de hace dos años fue que la sociedad se estaba instalando en un modelo que no era coyuntural a causa de la crisis.

Cada cop més, la població arriba a edat madura i conforma aquell segment que eufemísticament anomenem gent gran. Una franja d’edat que, dissortadament, comparteix greus problemes socials i econòmics. En les societats actuals, arribar a la senectut és un avanç importantíssim però, més cops dels que ens agradaria, els avis s’enfronten a situacions que els governs pal·lien amb lentitud o que queden oblidades per una societat que gira la cara cap a un altre costat.

Precisament per aquest motiu, el plantejament de la xerrada d’#aRrelats, d’aquest dimecres a la tarda, al cafè del Teatre Bravium, era molt interessant com a punt de partida. Explicar, a través del recorregut biogràfic de Llorenç Rivas, pare de la coneguda activista Clara Rivas, la reivindicació i assoliment de la primera residència pública de Reus. Un edifici que es va construir a mitjans dels anys 70 als terrenys propers a l’estació de Renfe i que encara avui es troba en actiu.Una fita que es va aconseguir gràcies al treball que va desenvolupar des de la presidència de la Agrupación Sindical de Veteranos jubilados y accidentados del Trabajo (ASVAT), integrant del sindicat vertical.

El 27 de enero de 2011 varios cientos de personas salieron a la calle para protestar contra la reforma de las pensiones que había ejecutado el Partido Socialista. El cambio legislativo elevaba la edad de jubilación de los 65 a los 67 años y se ejecutaría de manera progresiva hasta 2027. La crisis ya se había asentado en la sociedad española y el Ejecutivo de Zapatero demostraba con esa reforma, una vez más, que ante la crisis optaba por la sumisión ante las órdenes de Europa: recortes y más precariedad. 

La manifestación, convocada con el lema Unidad contra el pensionazo y la nueva agresión: no al pacto social partía de Atocha a las 19.30 horas y debía terminar frente a las Cortes donde se haría una cacerolada. Sin embargo, la ruidosa protesta frente al Congreso nunca llegó a producirse. La Policía cortó el paso a los manifestantes antes de llegar a las Cortes y en la Plaza de Canalejas se dio lugar a la lectura del manifiesto con el que se daba por concluida la protesta. Sin embargo, según testigos presenciales, nada más terminar la lectura del manifiesto comenzaron las cargas policiales, que continuarían después en la Puerta del Sol, en Tirso de Molina y en la Latina. Eran los disturbios que anunciaban el inicio de un ciclo de potentes movilizaciones ciudadanas y de contundentes respuestas policiales.

A primera hora mañana del miércoles la mayor metrópoli del país estaba completamente parada. La huelga de los trabajadores del metro y de autobús, contra la reforma de la jubilación que quiere llevar a cabo el gobierno Temer, se hacía sentir en las calles con filas de coches que apenas podían moverse. En la estación de metro de Jabaquara (São Paulo) los funcionarios salían a explicar a quienes pretendían usar el transporte por qué no iban a trabajar este miércoles: "No queremos perjudicar a la población pero tenemos que defender los derechos de los trabajadores". En vez de pitos, lo que suele pasar cuando se para el transporte público en la ciudad, los trabajadores que tenían que buscarse la vida para llegar sus puestos decidieron aplaudir a los huelguistas.

"Me da igual que la mañana haya sido un infierno, tenemos que parar esta reforma como sea", decía Adilon Oliveira, conductor de Uber, uno de los medios más usados a lo largo del día. Los atascos de la mañana parecían una premonición de lo que sería la manifestación que estaba convocada a las 16 horas en la Avenida Paulista bajo el lema de Contra la reforma del Sistema de Pensiones: reaccione ahora o muera trabajando. Al mediodía un colectivo de mujeres colgaba una pancarta en el Instituto Nacional de la Seguridad Social de São Paulo: "La jubilación se queda y Temer se va", decía el eslogan que horas más tarde se convertiría en uno de los vítores más repetidos.

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