La subida de las pensiones es una medida electoralista y un desprecio para los pensionistas. Por mucho que digan y, algunos pensionistas se lo han creído, hemos visto como el día 5 de mayo en las concentraciones y manifestaciones ha habido menos gente excepto en Bilbao, el pacto del PNV, PP y sus acólitos del Cs se ha producido para que el gobierno pueda aprobar los PGE. El PNV propuso la subida del 1,6%, y las tantas veces cacareada “ no hay dinero para las pensiones” de repente, por arte de birlibirloque de Montoro han aparecido las “zanahorias” guardadas para esta ocasión. Y !ala! a creérselo los pensionistas del PP, porque el resto no pasan por el aro del engaño.

Hablemos claro para que todos lo entiendan, y si hay que repetirlo mil veces, mil veces lo repetiremos: se trata de o pensiones públicas dignas o de planes de pensiones privados. DE ESO SE TRATA. Privatización de las pensiones para que el gobierno se quede con los miles de euros cotizados a la Seguridad Social, por un lado, y por otro para beneficio de los bancos y de Hacienda, porque, y que lo sepan los lectores, al retirar el plan de pensión privado hay que pagar a Hacienda el 45% del dinero del plan. Señores y señoras pensionistas, que no jueguen con Vds, la jugada es maestra, darles el “toco mocho”, Vds se quedan sin el 45% de su dinero “ahorrado”.

Miles de pensionistas han vuelto a tomar las calles de multitud de ciudades por toda España para seguir luchando por un sistema que garantice unas prestaciones dignas, a pesar del pacto alcanzado entre el Ejecutivo que dirige Mariano Rajoy y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), el cual permitirá que los PGE sean aprobados en el Congreso.

El acuerdo establece enmiendas a las cuentas que recogen la revalorización de las pensiones respecto al IPC durante 2018 y 2019 (una subida del 1,6%), y el retrasar cuatro años —hasta 2023— la aplicación del factor de sostenibilidad. Sin embargo, los manifestantes consideran que este pacto atiende "únicamente" a fines políticos para desbloquear la aprobación de los presupuestos por parte del Gobierno central y que no va tener continuidad para "consolidar" la mejora de las prestaciones que reciben. Además, han insistido en que, respecto al factor de sostenibilidad —que se estima que reducirá la cuantía de las futuras prestaciones— es necesaria su derogación, no solo que su aplicación sea pospuesta.

En Madrid, miles de personas exigían "Dignidad para las pensiones de hoy y las de mañana" al son de una batucada, sumando a las reclamas el regreso de la jubilación a los 65 años y la derogación de las reformas del sistema aprobadas por PSOE y PP en los años 2011 y 2013.

Es casi un axioma. Cada vez que se pone en cuestión la viabilidad del sistema público de pensiones, se aprovecha para recordar el sistema privado: los planes de pensiones. Ahora nadie con cierto prestigio osa proponer la sustitución de uno por el otro. Eso ya se hizo durante las dictaduras de Chile y Argentina y, además de injusto e insolidario, resultó un rotundo fracaso. Ahora se es más sutil. Si el sistema público no da para más, si está en el aire, se argumenta, ¿qué mejor que destinar parte de los ahorros a complementar lo que en el futuro serán pensiones exiguas con un plan de pensiones? Cuando arreció la exigencia de la oposición y los sindicatos para que las pensiones subieran lo mismo que la inflación, el presidente del Gobierno se aventuró (8 de febrero) a pedir a los ciudadanos que ahorrasen de ese modo para el futuro. “Ahora que las cosas empiezan a ir bien, es el momento de volver a ser previsores”, fueron sus palabras. También lo ha hecho varias veces en los últimos tiempos el Gobernador del Banco de España. Claro está, esto acompañado de continuas campañas de los bancos para que sus clientes suscriban algún plan de pensiones. Ahí es donde está el futuro, viene a ser la conclusión.

Ante la proximidad del 1º de Mayo, la Marea Pensionista de las comarcas de Tarragona se reafirma como parte de la lucha de los trabajadores en defensa de sus derechos y libertades

Conforme a nuestra concepción de que esas luchas deben ser desde la unidad de acción y con la mayor transversalidad posible, la Marea NO participará activamente en los diversos actos organizados de manera parcial por distintas organizaciones sindicales. 

Entendemos que hacerlo, sería avalar las divisiones en un momento en que la unidad popular es más necesaria que nunca ante los retrocesos en derechos sociales, laborales, educativos, asistenciales y sanitarios. 


Marea Pensionista de las Comarcas de Tarragona.

El Pacto de Toledo ponía en marcha un cambio de modelo, de un sistema público de pensiones a un sistema construido sobre dos pilares: unas pensiones públicas convertidas en pensiones de subsistencia, “complementadas “con pensiones privadas, eximiendo al Estado de cualquier responsabilidad
del pago.

Tras derrota de la guerra civil, con aplastamiento de movimiento obrero, y la práctica  liquidación de todas sus organizaciones, a finales de la década de los 50 e inicio de los 60 del siglo pasado las nuevas hornadas de trabajadores jóvenes se incorporan a la lucha, reconstruyendo un nuevo y vigoroso movimiento obrero que protagoniza importante luchas.

Fruto de  todas de estas luchas nació la Ley General de la Seguridad Social de 1966, con vigencia de 1 de enero de 1967, que significó un salto cualitativo en la consolidación de un Sistema Público de Pensiones en el Estado Español.

Desde nuestra última concentración pública, el pasado 17 de marzo, algunas cosas han comenzado a moverse. Dijimos entonces que el único idioma que entienden los gobernantes es el de la calle. Y así fue, y los que tantas veces dijeron que no había dinero, hicieron aparecer 1.050 millones. ¿Y qué representa esa suma ?  equivale a lo que los ciudadanos estamos pagando por el  fallido proyecto del depósito de gas de Florentino Pérez en las costas de Tarragona.  Sigamos comparando: esos aumentos han costado tres veces menos que los submarinos que está construyendo Defensa. Y el rescate a las empresas de las autopistas radiales -otro ejemplo - nos costará cuatro veces el dinero que han destinado a los aumentos a los jubilados. 

   A distintos colectivos se les otorgan incrementos que van desde el 1 al 3 %., pero casi cinco millones de jubilados quedan con el 0,25%. Y tengamos en cuenta que algunos de esos incrementos, como el de las pensiones de viudedad tendrían que haber comenzado a aplicarse en el 2012 y subir cada año, pero nunca lo hicieron.  Esa es la realidad. 

    La cuestión no son estos euros repartidos para apaciguar las protestas.

El problema de fondo es que quieren estrangular poco a poco el Sistema Público.

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