En los manifiestos anteriores, hemos compartido datos y explicado lo que viene ocurriendo con el sistema público de pensiones.  En el último, analizamos el intento del gobierno de aplacar las protestas con unos parches puntuales que mejoran a los sectores de jubilados más postergados, como las pensiones más bajas o las de viudedad. 

Pero también explicamos,  que eso no cambia el fondo de nuestra preocupación, que es asegurar la vigencia y viabilidad del sistema público de pensiones y de los derechos de los mayores a una vida digna. Contamos que en 5 años dejaron sin fondos la hucha de las pensiones, pero en todo ese tiempo no hicieron nada ni desde el gobierno ni desde el Pacto de Toledo para garantizar el sistema público.

Pero sí hicieron dos reformas laborales en el 2011 y en el 2013, para retroceder en derechos y aumentar la precariedad de los trabajadores. 

Hemos demostrado que nos mienten y nos engañan.  Que no es que no haya dinero.  La cuestión es cómo se distribuye el presupuesto.

El PP ha acaparado todos los focos con sus golpes de timón sobre la actualización de las pensiones en base al IPC, y ha logrado que algunas de las otras medidas que plantea en esta materia queden en un conveniente segundo plano. Una de las enmiendas registradas por el Grupo Parlamentario Popular a su propio Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2018 plantea eliminar la cuantía mínima de las pensiones por incapacidad permanente total, como se desprende del texto al que ha tenido acceso Público.

Y, como alertan desde la oposición, esto supondría acabar con el suelo de estas prestaciones, para que en adelante el Gobierno no tenga que atenerse a un mínimo marcado por la ley; esto abre la puerta a un posible recorte de estas pensiones, que perciben un 6,4% del total de beneficiarios del sistema.

560.000 personas cobran estas prestaciones; 300.000 no superan los 625 euros de media

En concreto, a través de esta enmienda el PP pretende modificar el artículo 196 de la Ley General de la Seguridad Social. 

La subida de las pensiones es una medida electoralista y un desprecio para los pensionistas. Por mucho que digan y, algunos pensionistas se lo han creído, hemos visto como el día 5 de mayo en las concentraciones y manifestaciones ha habido menos gente excepto en Bilbao, el pacto del PNV, PP y sus acólitos del Cs se ha producido para que el gobierno pueda aprobar los PGE. El PNV propuso la subida del 1,6%, y las tantas veces cacareada “ no hay dinero para las pensiones” de repente, por arte de birlibirloque de Montoro han aparecido las “zanahorias” guardadas para esta ocasión. Y !ala! a creérselo los pensionistas del PP, porque el resto no pasan por el aro del engaño.

Hablemos claro para que todos lo entiendan, y si hay que repetirlo mil veces, mil veces lo repetiremos: se trata de o pensiones públicas dignas o de planes de pensiones privados. DE ESO SE TRATA. Privatización de las pensiones para que el gobierno se quede con los miles de euros cotizados a la Seguridad Social, por un lado, y por otro para beneficio de los bancos y de Hacienda, porque, y que lo sepan los lectores, al retirar el plan de pensión privado hay que pagar a Hacienda el 45% del dinero del plan. Señores y señoras pensionistas, que no jueguen con Vds, la jugada es maestra, darles el “toco mocho”, Vds se quedan sin el 45% de su dinero “ahorrado”.

Miles de pensionistas han vuelto a tomar las calles de multitud de ciudades por toda España para seguir luchando por un sistema que garantice unas prestaciones dignas, a pesar del pacto alcanzado entre el Ejecutivo que dirige Mariano Rajoy y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), el cual permitirá que los PGE sean aprobados en el Congreso.

El acuerdo establece enmiendas a las cuentas que recogen la revalorización de las pensiones respecto al IPC durante 2018 y 2019 (una subida del 1,6%), y el retrasar cuatro años —hasta 2023— la aplicación del factor de sostenibilidad. Sin embargo, los manifestantes consideran que este pacto atiende "únicamente" a fines políticos para desbloquear la aprobación de los presupuestos por parte del Gobierno central y que no va tener continuidad para "consolidar" la mejora de las prestaciones que reciben. Además, han insistido en que, respecto al factor de sostenibilidad —que se estima que reducirá la cuantía de las futuras prestaciones— es necesaria su derogación, no solo que su aplicación sea pospuesta.

En Madrid, miles de personas exigían "Dignidad para las pensiones de hoy y las de mañana" al son de una batucada, sumando a las reclamas el regreso de la jubilación a los 65 años y la derogación de las reformas del sistema aprobadas por PSOE y PP en los años 2011 y 2013.

Es casi un axioma. Cada vez que se pone en cuestión la viabilidad del sistema público de pensiones, se aprovecha para recordar el sistema privado: los planes de pensiones. Ahora nadie con cierto prestigio osa proponer la sustitución de uno por el otro. Eso ya se hizo durante las dictaduras de Chile y Argentina y, además de injusto e insolidario, resultó un rotundo fracaso. Ahora se es más sutil. Si el sistema público no da para más, si está en el aire, se argumenta, ¿qué mejor que destinar parte de los ahorros a complementar lo que en el futuro serán pensiones exiguas con un plan de pensiones? Cuando arreció la exigencia de la oposición y los sindicatos para que las pensiones subieran lo mismo que la inflación, el presidente del Gobierno se aventuró (8 de febrero) a pedir a los ciudadanos que ahorrasen de ese modo para el futuro. “Ahora que las cosas empiezan a ir bien, es el momento de volver a ser previsores”, fueron sus palabras. También lo ha hecho varias veces en los últimos tiempos el Gobernador del Banco de España. Claro está, esto acompañado de continuas campañas de los bancos para que sus clientes suscriban algún plan de pensiones. Ahí es donde está el futuro, viene a ser la conclusión.

Ante la proximidad del 1º de Mayo, la Marea Pensionista de las comarcas de Tarragona se reafirma como parte de la lucha de los trabajadores en defensa de sus derechos y libertades

Conforme a nuestra concepción de que esas luchas deben ser desde la unidad de acción y con la mayor transversalidad posible, la Marea NO participará activamente en los diversos actos organizados de manera parcial por distintas organizaciones sindicales. 

Entendemos que hacerlo, sería avalar las divisiones en un momento en que la unidad popular es más necesaria que nunca ante los retrocesos en derechos sociales, laborales, educativos, asistenciales y sanitarios. 


Marea Pensionista de las Comarcas de Tarragona.

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